miércoles, 5 de diciembre de 2012

Nuestra Casa



Cada latido del corazón, nos lleva un paso más adelante en la vida. Cada latido, aunque no le prestemos atención, nos dice que estamos vivos.
De repente me siento perdido hoy, pero presiento que es ese momento más oscuro…justo antes de que amanezca. Es nuestra obligación vivir cada instante con la intensidad de saber que puede ser el último, y con la sapiencia y esperanza de que no lo sea.
No sé bien porque, pero si buceo y navego en este mar, hasta dejar  que se aquiete el agua, puedo verme alejado de mis penurias para escuchar las tuyas, aunque me encuentro solo frente al teclado. Entiendo que es tu dolor el que siento esta noche hermano, y se mezcla con el mío hasta confundirse. Estas en mi corazón y en mi alma.
Mi casa es donde crecí y mis amigos juegan en las calles hasta que las noches de primavera abrazan nuestros sueños. No hay tiempo real que transcurre ni emociones que se escurren. Nuestras madres arropan nuestra amistad para que dure por siempre. No hay dolor que podamos ver o sentir, esta magia de juventud nos protege hasta la vejez. Es allí donde tu alegría es compartida y tu dolor es señal de batalla para todos. Es allí donde juntos no existe la derrota.
Es allí donde el perfume a jazmín te avisa que llego la primavera. Es allí donde se mezcla el perfume adolescente con anécdotas e historias que llevan cualquier tristeza a dormir.
Hoy me pongo de pie por tu herida hermano, dispuesto a dar batalla hasta que mis rodillas se quiebren de  dolor. Solo lloraré cuando este solo. Solo enfrentaré mis fantasmas después de haber ahuyentado los tuyos. Solo empuñaré mi espada después de que te duermas y sientas que no hay peligro.
Mi casa y mi mundo parecen estar lejos en momentos como este, pero si los llevamos siempre dentro de nuestro corazón, están más cerca de lo que creemos. Después de todo es nuestra construcción. La calle de tierra con zanjas al costado y la esquina de barro y pasto, confidente de largas charlas, seguirán ahí mientras así lo queramos. Reflexiones hasta la madrugada acompañados de vinos baratos y primeros cigarrillos. Arcos y flechas artesanales que nada tenían que envidiarle a los envasados. Travesuras inocentes. Barrio de primeros noviazgos, de primeras valentías. Corridas veraniegas, bombitas y peleas. Justicias y aventuras. Mis sonrisas y las tuyas.
Amigos que se cubren cuando hay que llorar. Tus amigos te cubrimos ya que hoy te toca llorar.
A vos hermano, hoy y siempre, contigo. Ya volveremos a casa. Quédate tranquilo que cuidamos el umbral.

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